De superficial, centralista y antidemocrático, calificó Armando Tejeda Cid, legislador federal panista, al llamado plan B electoral, discutido en la Cámara de Diputados de San Lázaro.
La iniciativa “no es una reforma electoral de fondo, sino un simple ajuste administrativo que reduce cargos sin fortalecer la democracia ni resolver los problemas reales del sistema electoral mexicano”, estableció el diputado.
Tejeda Cid explicó que la propuesta omite temas prioritarios y urgentes, como la protección de candidatos y votantes frente a la intromisión del crimen organizado; el combate efectivo al financiamiento ilícito de campañas; la prevención del uso indebido de recursos públicos con fines electorales.
Puntualizó que su bancada votó en contra de la reforma porque representa una nueva centralización del poder que invade competencias de los estados y municipios, debilita las instituciones locales y simula un ahorro cuyo destino no está claramente definido.
“No podemos imponer un modelo único a todos los ayuntamientos del país. Limitar arbitrariamente el número de regidores a 15 bajo el argumento del ‘ahorro’ ignora las realidades y necesidades de cada municipio. Cada estado debe tener la libertad de definir la integración de sus cabildos según su propia circunstancia. Combatimos el nepotismo, pero rechazamos el centralismo y el debilitamiento del federalismo”, afirmó.
Advirtió que cualquier reducción presupuestal a los congresos locales debe hacerse de forma proporcional y responsable, sin afectar su capacidad de representación ni concentrar más facultades en el gobierno federal.
Tejeda Cid enfatizó que los recursos que eventualmente se ahorren con esta reforma deben permanecer en los estados y municipios, para ser destinados a atender las necesidades más apremiantes de la población, tales como pavimentación, agua potable, alumbrado público, educación, carreteras e infraestructura básica.
El legislador federal dijo, por último, que el plan carece de la profundidad necesaria para enfrentar los verdaderos desafíos del sistema electoral mexicano, especialmente en materia de seguridad y transparencia. “Se trata de cambios cosméticos que refuerzan una visión centralista y debilitan el federalismo que nos caracteriza como nación”, concluyó.





