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Opinión

Los asedios de Martínez Villicaña

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Arturo Hernández Tovar

Del Ing. Luis Martínez Villicaña, la animadversión venía desde que hacia proselitismo en busca de la candidatura del PRI por el gobierno de Michoacán, siendo secretario de la Reforma Agraria y, sus visitas al estado, alguna adversidad tenían por inconformidades de campesinos que, por ejemplo tomaban oficinas de esa dependencia.

​Más que la toma en sí, la incomodidad del secretario en precampaña era la resonancia que ello tenía en Excélsior –y otros medios de cobertura nacional –a los que se enviaba y publicaba esa información.

​Ya más cerca del “destape”, durante su visita al mandatario en funciones, Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, pretendiendo saber su posicionamiento respecto de lo rocíen planteado por éste para que el Artículo 27 Constitucional volviera a su texto original, me contestó que “eso no es tema de banqueta”.

​Y así se publicó en La Voz de Michoacán y Excélsior.

​En su primer rechazo sobre el tema, dijo:

​- Pues pregúntele a Cuauhtémoc.

– De él fue el pronunciamiento. Quiero conocer la opinión del secretario de la Reforma Agraria.

Propuso que para hablar de ello podría darme una entrevista en su despacho de Ciudad de México, llamando a uno de sus asistentes para darle instrucciones de que se hiciera cargo de ello.

​Decliné la oferta.

​La breve entrevista tuvo lugar, efectivamente en la puerta poniente de Palacio de Gobierno, donde lo abordé al salir por el pasadizo secreto, tras larga espera que causó el enfado de compañeros periodistas que se retiraron diciendo:

​-“Será muy secretario de Estado, pero no vamos a estar aquí todo el tiempo”.

​Los conminé a que esperáramos, pero no los convencí.

​Me reclamaron mi falta de solidaridad. Pero me esperé y su lacónica respuesta fue la nota.

​Días después, el Lic. Raúl Pineda, que había sido delegado de la Reforma Agraria y se había ido a tomar un cargo cercano a Martínez Villicaña, al encontrarnos en Morelia me comentó que al secretario le había parecido bien la entrevista; que me mandaba saludar e insistir en que fuera a su despacho, pues él en realidad esperaba que la nota fuera diferente, “por algo que te dijo del Ing. Cárdenas”.

​No le dí tanto crédito, pensando más bien que él quería quedar bien conmigo. Mas como ya habíamos trabado amistad desde mucho antes, confirmé después su versión.

​Martínez Villicaña conocía ya desde ese tiempo mi cercanía con el Ing. Cárdenas, dada por el hecho de haberlo acompañado, enviado por la Voz de Michoacán, a su campaña por la gubernatura y a lo largo de su mandato en el que se realizaron 500 giras por todo el territorio.

​Alguien de sus cercanos me confió que llegó a creer que el Ing. Cárdenas me dictaba las notas para ponerle piedritas en el camino rumbo a la candidatura.

​Debí suponer que con tal grado de incomodidad que le suscitaba, no podía seguir siendo titular de la fuente del Gobierno del Estado a partir de su toma de posesión, el 15 de septiembre de 1986.

​Sin embargo el director del periódico, que ya era Rogelio Guzmán, me comisionó para que fuera a su primera gira, el 21 y 22 de octubre – a 35 días apenas de su mandato – para encargarme de hacer las “notas de color” del desfile y el ambiente popular de los actos conmemorativos de Los Mártires de Uruapan y la Constitución de Apatzingán.

​El 21 en la tarde-noche, luego de inaugurar la feria y cenar rápido con los ganaderos, el gobernador se apresuró a inaugurar literalmente el palenque, que volvía a ser novedad después de que en el mandato de su antecesor ese tipo de eventos quedaron prohibidos.

​Con aspavientos y ya entonado cortó el listón festinando que ahora sí habrá gallos porque “yo si soy hombre”.

​Se encaminó hacia el ruedo, ocupando el lugar central, en donde de inmediato aparecieron botellas de color verde y puros.

​Estaba acompañado, como representante presidencial, por el procurador de justicia del Distrito Federal, pues se conmemoraría el aniversario de la Constitución de Apatzingán.

​La cantante que amenizaba la pelea de gallos se acercaba seductora al gobernante para invitarlo a bailar. A punto estuvo de hacerlo y, cuando se paró, alguien detrás suyo le grito:

​- ¡Eso no Luis!

​Era su gran asesor y amigo Luciano Barraza.

​Le hizo caso.

​No esperé más y salí hacia la sala de prensa habilitada, para transmitir mi nota a La Voz y Excélsior.

Como en ese tiempo no se contaba todavía con fax, había que hacerlo a voz abierta por teléfono.

Compañeros que escucharon, sugirieron que no pasara esa nota, que no tenía importancia.

Argumenté que, al contario, incluso el gobierno debería mandar un boletín, puesto que estaba claro que lo que quería el gobernador era dar a saber que había un cambio diametral en su forma de conducir el gobierno.

Al recibirme la nota en Excélsior, se sorprendieron y me pidieron confirmar la certeza, en tanto llamaban al caricaturista que me pidió detalles.

​Al día siguiente no sólo apareció la nota de ese episodio folclórico, sino además un comentario en la columna Frentes Políticos y una caricatura en la que un personaje con sombrero que tenía la leyenda: “¡Viva Michoacán!”, sostenía en sus manos un gallo para soltar; y una botella con etiqueta de tequila en la bolsa.

​Me llamaron de la revista Proceso – muy combativa al mando del maestro Julio Sherer-, para ampliar la información. Le dedicaron un buen espacio.

​¿Cómo esperar halagos del gobernante o buena relación a partir de ello?

​Se dejó sentir el asedio:

​En la Voz de Michoacán me “congelaron” y gestionaron que Excélsior me quitara de corresponsal; lo cual no ocurrió, si bien dejaron también al propuesto por el gobierno estatal. Así que pude seguir enviando notas que incomodaban como aquella de dos párrafos en la que Frentes Políticos informó que a los 6 meses de gobernar, Martínez Villicaña dio posesión de su quinto cargo al superasesor Luciano Barraza, quien ejercía al menos dos nombramientos simultáneamente.

​Supe de inmediato, a través de un enviado, el gran malestar que ello generó. Un tanto en broma le dije que efectivamente haría una aclaración, porque no eran 5,… sino 6 los cargos que le había conferido a ese prominente político que había llegado con él.

NOTA: En la segunda parte se relatarán otros incidentes de esta relación con el gobernante que combatió frontal y decididamente el Movimiento por la Democratización encabezado por el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, pretendiendo constreñirlo a Michoacán, lo cual a la postre le costó su caída.