Hace dos años, una mayoría en el Congreso de Michoacán aprobó la prohibición de las corridas de toros. Fue un proceso marcado por la falta de consulta, el desdén al diálogo con los sectores productivos y la insensibilidad ante el arraigo histórico de esta actividad en la entidad.

Lejos de silenciar a la afición, ese veto unilateral impulsó la consolidación de un liderazgo: el de la matadora Marbella Romero Núñez.
Ante el cierre de los ruedos michoacanos, la matadora, de la mano con Tauromaquia Mexicana y Tradiciones Unidas por México A.C., asumieron la tarea de llevar la experiencia de lo ocurrido en Michoacán a distintas entidades de la República. Su recorrido por el país encabeza una estrategia viva de blindaje para evitar que en otros congresos se repitan las decisiones arbitrarias y se destruya el sustento de miles de familias.

Ese esfuerzo itinerante tuvo un nuevo punto de reconocimiento en el marco de la Feria de Tlahuelilpan, Hidalgo. En una tarde inolvidable de plaza llena, donde se cortaron nueve orejas y un rabo 1destacando el triunfo rotundo del diestro michoacano Isaac Fonseca-, la organización Forja Taurina Eventos rindió homenaje a Marbella Romero por sus más de diez años de trayectoria en defensa de la tauromaquia, la charrería, el jaripeo y las peleas de gallos.
Durante el acto encabezado por el matador Jacobo Solís Morales, se destacó la labor de Marbella Romero Núñez, quien, junto con don Efraín Rábago Echegoyen, encabeza Tradiciones Unidas por México A.C. Además, Marbella preside la Fundación El Mago, de reciente creación.
Su papel se ha consolidado como el de una articuladora nacional entre gremios ganaderos, organizadores y comunidades locales para defender el impacto económico, la generación de empleo y la identidad que da vida a las tradiciones mexicanas.





