INFORMACIÓN DE VERDAD

General

“El Cala”, del Cruz Azul al Zamora y después al Tauro; de ahí a la calle y al anonimato

Las buenas aptitudes como portero en el fútbol llanero de Morelia, condujeron a Alejandro Caballero, “El Cala”, a formar parte de la Selección Michoacana que representó al Estado en el campeonato nacional, al final de la década de los sesentas. De ahí fue invitado a probar suerte, sin experiencia como profesional, en el Cruz Azul que campeonaba en la Liga Mexicana, pero no tuvo el éxito anhelado.

Tras su intento de brillar en el equipo cementero, donde sí lo hacía “Lupe Flores”, otro moreliano de excepción, “El Cala” se dirigió a Zamora, quedando registrado en Segunda División, según la relata Nicolás Villalón, futbolista profesional de aquella época y hermano de los jugadores del Morelia y otros clubes de México, Antonio “El Manquito” y Leopoldo Villalón.

Nico, cómo se le conoce en el mundo del balompié moreliano, se entero el pasado sábado sobre el deceso de José Alejandro Caballero López “El Cala”, de quien conocía su situación de calle, en la la cual estuvo durante décadas, en las inmediaciones del Auditorio Municipal, en la colonia Ventura Puente de Morelia.

Ver a “El Cala” en aquella situación de calle era triste y lamentable, luego de su pasado brillante como futbolista, pero malas decisiones, compañías inadecuadas y el consumo de sustancias nocivas para la salud, le condujeron a perder familia y hasta un hogar, menciona Nico.

“El Calavera” o “El Cala”, fue encontrado sin vida el mediodía del sábado 14, sobre la calle García Obeso, casi esquina con Lago de Pátzcuaro; su indigencia le condujo a la muerte. La Fiscalía del Estado hizo el levantamiento del cadáver de un hombre entre 70 y 75 años de edad, sin que se conociera su nombre. Vecinos de la zona dijeron a paramédicos y Ministerio Público que se trataba de un ex portero del “Atlético Morelia”, pero hasta ahí.

Durante más de 48 horas, el cadáver de “El Cala” permaneció en el anfiteatro de la Fiscalía en calidad de desconocido, hasta que fue identificado como José Arturo Caballero López, de 74 años de edad. El reconocimiento del cuerpo lo hizo quien dijo ser su sobrino, Luis Manuel García.

Sin embargo, comentó Nicolás Villalón, “yo sé que su nombre era Arturo Ríos Caballero, así es como lo conocí, desconozco por qué ahora se menciona otro nombre”.

El encuentro reporteril con Nicolás Villalón se dio luego de las publicaciones en 7 AM Noticias en torno al deceso de “El Cala” y la búsqueda de su historia. El lector Gabriel Del Moral Chora, hizo contacto para señalar que Nico tiene información sobre el personaje y así se inició la plática.

En Morelia, la gente del fútbol de hace algunos años sabe bien quiénes son los hermanos Villalón y su pasado de gloria en el balompié. Sobre Toño “El Manquito”, Polo y Nico y antes de ellos su otro hermano, Luis, se escribieron páginas completas sobre el fútbol de pasión, de garra y entrega en la primera y segunda división, no solo en la capital de Michoacán, sino en otras plazas, cuando se jugaba por amor a la camiseta.

Sentado en su pollería, negocio al que Nico al igual que sus hermanos se dedicaron -por ser más productivo que lo que años atrás se pagaba en el fútbol-, recuerda a Alejandro Ríos y/o Alejandro Caballero “”El Cala” como un portero de excepción en el balompié de los llanos en Morelia al final de los 60’s del siglo pasado.

“Era tan bueno que llegó a la Selección de Michoacán que participó en el campeonato nacional, tendido grandes actuaciones”. En 1970 fuimos subcampeones al caer ante Jalisco 2-1, en Ciudad Guzmán. “Recuerdo que mientras las otras selecciones llevaban dos uniformes y pants completos, nosotros apenas teníamos un uniforme para toda la serie, sin embargo jugábamos con el corazón”, narra con nostalgia Nico.

Y muestra la prueba documental de su dicho: la fotografía de la Selección Michoacana de 1970, en Ciudad Guzmán, Jalisco. En primerísimo plano aparece Alejandro “El Cala”, con su más de 1.80 de estatura.

Completan la lista de aquel equipo (en el caso en el que solamente se menciona el apodo, es porque la fuente informativa, pese a su brillante memoria, no recordó el nombre): Después de “El Cala”, “El Nene”; Juan Villanueva; Alí Nieto; Armando “El Nano”; Nicolás Villalón; Marcos Justiniani; Adolfo “El Cura” Navarro; Omar Martínez Infante; Cano; y Rafael Leyva.

No está por demás señalar que casi todos ellos incursionaron en el fútbol de paga, aunque era poco en aquel tiempo, tanto en primera cómo en segunda división.

Hay otra fotografía de la Selección Michoacana,se entiende que antes de 1970, donde también aparece “El Cala” con su corpulencia, y donde el entrenador es Luis Villalón, el primero de la dinastía.

Después de aquel episodio de Ciudad Guzmán, supimos que “El Cala” se fue a probar al Cruz Azul, donde jugaba con gran éxito “Lupe Flores”, indicó Nico.

“No queda bien claro si oficialmente lo registraron, parece que no, pero sí estuvo bastante tiempo en calidad de aspirante, hasta que el destino se cruzó en su camino y tuvo que salir por indisciplina… el consumo de ciertas sustancias lo marginaron de aquella magnífica oportunidad”, mencionó el entrevistado, quien recuerda también que en varias ocasiones el entonces arquero se golpeó la cabeza contra los postes.

Nicolás Villalón, quien jugaba la media cancha con buena técnica, emigró al Zamora dd segunda división. “Cuando llegué, allá estaba “El Cala” como portero titular.

Después, “El Cala” salió del Zamora, “lo encontré en Morelia y lo invitamos al jugar al Tauro de la Liga Municipal, donde seguía con sus buenas atajadas, pero con una vida desordenada; abandonó el fútbol y cayó en una situación difícil, que le condujo a perder familia y su hogar”.

Prosigue: “Fue triste verlo en la calle, con compañías no positivas y deambulando, sin hogar, durmiendo en la calle y viviendo de lo que la gente le daba, dejando perder todo, hasta la memoria”.

Lo veíamos como dormía en la calle, en ocasiones sin conocer a los demás, lo que seguramente fue la razón de que su familia lo dejara, quedando prácticamente en el desamparo y sin que se conociera más de él, solamente conocido por los pocos de aquella época del fútbol que llegamos a saber de él, pero también olvidado por muchos que jamás volvieron a saber de él.

Alejandro Ríos y/o José Alejandro Caballero López, cómo fue identificado en la Fiscalía General del Estado, cuando se reclamó su cadáver, murió en el anonimato.

Su cuerpo fue levantado en calidad de desconocido de la calle García Obeso, entre Lago de Pátzcuaro y Solidaridad, en la popular colonia Ventura Puente, de donde han salido brillantes futbolistas que han llegado a la fase profesional.

Terminó así la vida de quien tuvo la oportunidad de brillar en el primer nivel de balompié mexicano. Perdido, prácticamente en el anonimato y con el riesgo de haber ido a la fosa común.

La de “El Cala”, es una historia de la que seguramente hay muchas iguales pero que quedan en el olvido por circunstancias diversas.

Deja un comentario