Son las 14:49 horas del 15 de febrero de 2023. La voz del juez Ariel Montoya Romero parece retumbar en la sala de oralidad número 16 del Poder Judicial del Estado, al dictar su sentencia: 50 años de prisión para Diego Urik Mañón Melgoza, con lo que se alcanzó el punto culminante en el multicitado proceso en contra del feminicida de la joven maestra Jessica González Villaseñor.
A las 14:24 horas el juzgador había arribado a la sala y tras él, los cuatro custodios que llevan consigo a Diego Urik, quien viste una playera blanca, manga larga, con la leyenda AX al frente, y lo conducen a la silla a un lado de su abogado defensor, quien en esta ocasión acudió solo a la audiencia final. Un todavía altivo Diego Urik pide la palabra y pregunta al juez: ¿por qué estoy aquí? y comenta que él mismo había solicitado estar a distancia para escuchar el veredicto del juez.

“Yo lo mandé llamar en apego a la atribución que la Ley me confiere; recordará que cuando otorgué el beneficio de que estuviera en otra sala para escuchar los alegatos finales, también advertí que si yo lo requería podía hacerlo llamar a esta sala”, explicó el juez Montoya.
Vinieron entonces 24 minutos de explicaciones por parte del juzgador sobre los elementos que le habrán de conducir a dictar su sentencia en un proceso, que como en algún momento dijo el fiscal general del estado, Adrián López Solís “ha resultado muy mediático”, producto de la presión que diversos sectores de la sociedad michoacana ejercieron para evitar tergiversaciones de la Ley y procurar que la Fiscalía desarrollara un buen trabajo, un trabajo en su papel de “representante de la sociedad”.
De manera pausada y procurando que su voz se escuche en la sala el juez Ariel Montoya explica los elementos que ha tenido en su haber para llegar al punto culminante del proceso; argumenta que los presupuestos de tiempo, modo y lugar, para establecer la probabilidad del delito y la responsabilidad del acusado le ha permitido tomar una decisión, no sin antes establecer el por qué la clasificación del feminicidio: hace referencia a la corpulencia de Diego Urik con sus 70 kilos de peso y 1.78 metros de estatura, sobre la humanidad de Jessica González, con apenas 1.51 de estatura y una complexión delgada situación que por sí misma le resultó a la víctima una desventaja para poder defenderse de la agresión sufrida por quien sería su feminicida.

No omitió el juzgador hacer referencia a la afectación sobre la dignidad humana del hechor sobre la víctima y la afectación de bienes jurídicos y bienes fundamentales, además de la violencia de género puesta de manifiesto por Diego Urik por su forma de desprecio hacia la mujer y por no respetar las reglas de convivencia del propio fraccionamiento privado donde vivía, todo ello conformando un conjunto de elementos que finalmente le condujeron a cometer el crimen que además trató de ocultar, llevando a la víctima a un paraje solitario y abandonando el cadáver no sin antes propiciar su exhibición, lo que llevó a la configuración del delito de feminicidio.
A las 14:49 horas el juez sentenció: se impone la pena máxima de 50 años de prisión en contra del feminicida, la cual será a partir del 21 de septiembre de 2020, día de los hechos. La sentencia provocó un muy breve silencio en la sala; de un lado los fiscales y la madre de la víctima y del otro la defensa de Diego Urik y él mismo. El rostro del delincuente ya no se pudo observar porque además de dar la espalda a los asistentes, el monitor no permitió observar su cara.
Atrás, representantes de los medios de comunicación a los cuales el propio juez instruyó para que se les permitiera el acceso, así como enviados de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y otras personas, sin dejar de mencionar la presencia de seis custodios del sistema penitenciario que atentos a todo movimiento llamaron la atención en cuanto observaron cualquier intento de que se utilizara algún dispositivo móvil o cualquier otro artículo no permitido en la sala.
En cuanto a la sanción económica, el juzgador estableció un pago de 14 mil 776 pesos por concepto de gastos funerarios; un millón 232 mil pesos por indemnización ante el crimen; además de la cobertura de los gastos a que haya lugar por la atención psicológica de los padres de la maestra Jessica González y sus dos hermanos.
Muy cerca de las 15:00 horas, se dio por terminada la audiencia con la que el proceso 1404/2020, por el feminicidio de Jessica, alcanzó uno de sus puntos culminantes.
En el exterior de las salas de oralidad un grupo de unas 15 integrantes de colectivas feministas, que desde temprano llegaron al lugar, utilizaron sus altavoces y con gritos repudiaron a Diego Urik, a su familia y a sus defensores, tras conocerse el fallo que mantendrá al feminicida medio siglo en prisión.






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