Agencia ESQUEMA
El nombre del pequeño Tadeo, de apenas 6 años de edad, ya no es solo parte de una carpeta de investigación. A dos días de la tragedia que conmocionó a Morelia, el lugar donde perdió la vida se ha transformado en un altar improvisado, donde vecinos han colocado flores, veladoras, peluches, juguetes y dulces para honrar su memoria.

El memorial permanece sobre la avenida Michoacán, en su cruce con las vías del tren, sitio donde la tarde del pasado 14 de julio el menor murió tras ser arrollado por un convoy ferroviario.
De acuerdo con la información recabada, el accidente ocurrió cuando la locomotora permanecía detenida bloqueando el paso peatonal y vehicular. Ante la espera, varias personas comenzaron a cruzar entre los vagones.
Las investigaciones preliminares señalan que la madre del menor decidió atravesar las vías junto con su hijo. Al intentar subir al pequeño a la estructura ferroviaria, el tren reinició inesperadamente su marcha, provocando que Tadeo René perdiera el equilibrio y cayera sobre los rieles, donde fue alcanzado por la pesada unidad y falleció de manera instantánea.
La muerte del menor provocó consternación entre los habitantes de la colonia Jacarandas, quienes un día después realizaron una manifestación para exigir la construcción de un puente peatonal que permita cruzar con seguridad cuando el tren permanece detenido durante largos periodos.
Aunque la protesta concluyó, las muestras de solidaridad permanecen. Veladoras encendidas, ramos de flores y peluches continúan sobre el sitio donde ocurrió la tragedia, mientras vecinos recuerdan al pequeño y reiteran que el riesgo persiste para quienes diariamente cruzan por ese punto de la ciudad.
Los habitantes sostienen que el paso del ferrocarril divide la colonia durante varios minutos e incluso horas, obligando a peatones, estudiantes y trabajadores a esperar o exponerse al cruzar entre los vagones, una práctica que consideran frecuente debido a la falta de infraestructura peatonal.
Hoy, el altar improvisado no solo recuerda la vida de Tadeo; también representa el reclamo de una comunidad que exige condiciones seguras para transitar y evitar que otra familia tenga que despedir a un ser querido bajo circunstancias similares.





