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Carlos Manzo: Un año del crimen que cimbró al sistema político mexicano 

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En una operación criminal que incluyó a más de 30 personas que calcularon durante semanas los pasos a seguir y esperaron el momento más propicio para ejecutar el atentado, arrebataron la vida al polémico personaje que igual le mentaba la madre al gobernador, pendejeaba al policía que abusaba de su poder o retaba a los delincuentes a dejar de chingar a Uruapan.

La noche del 1 de noviembre del 2025, la vida de Carlos Manzo Rodríguez, el presidente municipal de Uruapan que cambió la forma de hacer política, al dejar la comodidad del escritorio para ir en busca de delincuentes, se apagó abruptamente, cuando fue asesinado a balazos en la plaza principal del municipio.

El homicidio del líder del Movimiento del Sombrero sacudió a la opinión pública, principalmente al sector que veía en Manzo al personaje que podía cambiar el rumbo de Michoacán e incluso el rumbo del país por encarar de frente a la delincuencia organizada que ha sentado su reales en todo el territorio mexicano.

Con la experiencia de haber sido diputado federal, posición desde la cual encaró al poder, Carlos Manzo decidió encabezar como edil de Uruapan la lucha en contra de los criminales, sin ser una facultad atribuida a la autoridad municipal, pero ante todo sin los recursos ni herramientas para llevar esas tareas.

Con transmisión en redes sociales de por medio, el presidente municipal se lanzó a la persecución de delincuentes, principalmente contra tiradores de droga y de quienes extorsionaban y secuestraban a comerciantes y empresarios.

Si bien sus acciones le hicieron ganar adeptos en Michoacán y a nivel nacional, también lo puso en la mira de las organizaciones criminales. 

Comentada fue la aprehensión de René Belmontes Aguilar, alias “El Rino”, el 25 de agosto de 2025, lo que habría significado el mayor riesgo para Manzo, quien de ahí en adelante tuvo que tener escolta de la Guardia Nacional y del Ejército.

Tampoco se olvida la oposición que mostró el edil uruapense al proyecto del teleférico impulsado por el gobernador Alfredo Ramírez, a quien, mentada de madre de por medio, advirtió no permitiría la instalación de ese medio de transporte.

El asesinato de Carlos Manzo Rodríguez, la noche del sábado 1 de noviembre, sacudió al país. En Uruapan, la mañana del día siguiente el gobernador Alfredo Ramírez fue insultado y “sapeado” por una indignada mujer.

En Morelia el propio palacio de gobierno fue saqueado por una grupo de personas que tomaron como bandera el crimen del presidente del sombrero. También hubo ataques a las instalaciones de una de las terminales del teleférico.

Tuvo que ser Claudia Sheinbaum quien tomara el control de la situación y abrió las puertas de palacio nacional para escuchar a Grecia Quiroz -la viuda de Carlos Manzo- dónde al parecer se avaló que Grecia fuese la nueva presidenta de Uruapan. Lo demás que se haya hablado y acordado, solamente ellas lo saben.

Hoy, a un año del crimen, hay 34 detenidos por su presunta participación en el magnicidio; otros tres, incluido el tirador principal, el que vació su pistola contra Manzo, están muertos.

Con un primer episodio en el que la investigación se centró en la acusación contra el grupo de la delincuencia organizada que opera en Jalisco, hubo la consigna, en segundo plano de dar la connotación política al crimen, por lo que se teledirigió la indagatoria contra el grupo al que había que minar dentro de la contienda interna de Morena.

Una vez que los señalamientos sobre Morón tuvieron el efecto deseado, ahora de nueva cuenta todo se centra contra el grupo de Jalisco.

Paralelamente se aprovecha el caso para atacar a Grecia Quiroz, encontrando en el hecho de que ella nunca se casó con Carlos  Manzo, la figura para tratar de desacreditar a quien es madre de dos hijos del sacrificado edil de Uruapan.

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